Origen del tereré

30-Aug-2013

Origen del terere Existen variadas versiones sobre el origen de tan tradicional bebida refrescante del Paraguay. La más conocida es la que da su origen en la guerra del Chaco (1932-1935), otros refieren su origen antes de la guerra del Chaco, específicamente en la guerra contra la Triple Alianza (1864-1870). También existen referencias en la época colonial del Paraguay del consumo de la yerba mate en agua fría o tibia, pero de manera muy distinta al actual terere. Meliá cita a Juan Carlos Garavaglia en su obra “Mercado interno y economía colonial”, “Los primeros testimonios que poseemos acerca del consumo de la yerba en el marco de la cultura guaraní, parecen mostrar dos formas diversas de utilización: una a manera de refresco y otra como vomitatorio”. “Es evidente que cuando decimos refresco nos referimos tanto al mate de agua fría (que, pese a una creencia popular muy difundida en el Paraguay no nace durante la guerra del Chaco, sino que su origen se pierde en la noche de los tiempos), como de agua caliente”. Meliá, luego de esta cita comenta que ya se hablaba del terere por el año de 1655, pero no especifica nada más. Existen datos de las formas más arcaicas de tomar el terere o el mate. “Estos aborígenes lo bebían de una manera muy distinta a la que hoy conocemos: a una calabaza (similar a las que pueden utilizarse actualmente) cortada por la mitad, se le echaba un poco de yerba mate y sobre ella el agua no muy caliente. Con el labio superior retenían la yerba para que no pasara al interior de la boca, sorbiendo el agua por entre los dientes delanteros, tal como si fueran un filtro”. La utilización de la bombilla como la conocemos hoy, el matero o guampa y la caldera recién se popularizó en el siglo XVIII por influencia de los europeos. Algunos autores como Manuel M. Ventre afirma de que el terere ya se tomaba antes de la guerra del Chaco, resaltando que en dicha guerra solo se popularizó el terere; desmintiendo así la creencia más difundida de que el terere nació en la guerra del Chaco Al tratar de encontrar referencias acerca del origen del terere, encontramos en el libro El terere, de Derlis Benítez el siguiente pasaje: “Al parecer los sanapana, aprendieron a beber el terere tal cual se toma en la actualidad, en las riberas del río Paraguay, de los que transitaban en la embarcaciones por el gran río o de los mismos paraguayos que vivían en la otra ribera del río (lado oriental-zona norte). Lo cierto que ya hacia finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX, los sanapana ya tenían el hábito o la costumbre del terere, hasta el punto de que cuando no podían acceder a la tenencia de la yerba mate para la bebida diaria del terere, lo sustituyeron por un producto similar, elborado de la hoja de paratodo”. El sabio Moisés S. Bertoni nos relata que “A finales del siglo XIX se encontraban aún indígenas que bebían el zumo de la yerba mate en forma tradicional, es decir sin recurrir al uso de la bombilla y en un recipiente más grande que la calabacita. En cuanto a las regiones de consumo del terere afirma que se extendió a la zona sur de los guaraníes ( la parte norte de la región oriental de nuestro país juntamente con la zona de Mato Grosso-actualmente territorio brasileño y señala que la región del génesis del terere es la región donde se libraron las más duras batallas de la guerra de la Triple Alianza contra el ejército brasileño; es la zona donde justamente murió el Mariscal Francisco Solano López (Cerro Corá, norte de la región oriental del Paraguay). Según el mismo texto la palabra terere parece derivar de la palabra tererekíh, la cual parece designar a un conjunto de plantas medicinales, cuyos zumos se bebían en infusiones de agua fría. Precisando más se puede notar que la palabra terere hace referencia directa a la infusión de agua fría o tibia del zumo de dichas plantas medicinales, que son denominadas tererekíh. Para concluir el sabio Bertoni nos aclara que la etimología de la palabra terere sería: bebida que levanta los ánimos, que estimula y alienta Fuente: El Terere, Benítez Alvarenga, Derlis. Edit. El Lector, Asunción, 1997, 98 pag.

Comentarios. -